Rutinas de pensamiento: 3 herramientas de Harvard para hacer visible lo que piensan tus alumnos
Veo, pienso, me pregunto
¿Cómo saber qué está pensando un alumno cuando ve una imagen, lee un texto o escucha una explicación? Muchas veces solo vemos la respuesta final, no el camino que siguió para llegar ahí. Las rutinas de pensamiento son una herramienta sencilla para hacer visible ese camino, y funcionan con cualquier grado y campo formativo.
¿Qué son las rutinas de pensamiento?
Surgieron del proyecto Visible Thinking de Project Zero, un centro de investigación de la Escuela de Graduados en Educación de Harvard. Investigadores como David Perkins, Shari Tishman y Ron Ritchhart las desarrollaron y fueron afinándolas con los años.
Project Zero las define como un conjunto de preguntas o una breve secuencia de pasos que sirve de andamiaje para el pensamiento de los alumnos. Tienen dos ventajas: le muestran al docente cómo están pensando sus alumnos, y ayudan a los alumnos a reconocer y nombrar sus propios "movimientos de pensamiento" para usarlos en otros contextos.
La clave está en la palabra rutina: funcionan mejor cuando se usan una y otra vez, hasta que se vuelven parte natural de la clase.
Tres rutinas para empezar
1. Veo, pienso, me pregunto
Ideal para observar con atención y despertar la curiosidad. Ante una imagen, un objeto, una gráfica o un video, los alumnos responden:
- ¿Qué veo? Describir lo que hay, sin suponer.
- ¿Qué pienso? Interpretar lo que observan.
- ¿Qué me pregunto? Nombrar las dudas que quedan.
En tu aula: al iniciar un proyecto de Ética, Naturaleza y Sociedades, muestra una fotografía antigua de tu comunidad y aplica la rutina. Las preguntas que surjan pueden orientar la investigación. Un consejo de Project Zero: cuando un alumno opine, pregúntale "¿qué ves que te hace decir eso?" para que apoye su idea en lo que observa.
2. Conecto, amplío, me desafía
Útil para cerrar una lectura, un video o una explicación. Cada alumno se pregunta:
- Conecto: ¿cómo se relaciona esto con lo que ya sabía?
- Amplío: ¿qué ideas nuevas ampliaron mi forma de pensar?
- Me desafía: ¿qué me resultó difícil o me dejó dudas?
En tu aula: después de un tema de Saberes y Pensamiento Científico, pide que respondan en su cuaderno. Las respuestas a "me desafía" te dicen qué retomar en la siguiente sesión, lo que la convierte en una buena evidencia de evaluación formativa.
3. Afirmo, sustento, cuestiono
Pensada para razonar con evidencias:
- Afirmo: hago una afirmación o interpretación sobre el tema.
- Sustento: identifico lo que veo, sé o siento que la respalda.
- Cuestiono: me pregunto qué no explica mi afirmación.
En tu aula: funciona muy bien en Lenguajes al analizar un texto o un poema, y en debates sobre problemas de la comunidad. El tercer paso enseña que razonar es un proceso abierto, no solo estar de acuerdo o en desacuerdo.
Consejos para que funcionen
- Da tiempo para observar y pensar antes de abrir la discusión.
- Primero escribir, luego compartir. Así todos tienen algo que aportar, no solo los más rápidos.
- Deja visibles las respuestas en el pizarrón o en un papelógrafo para retomarlas después.
- Repite la misma rutina varias semanas antes de introducir otra. Con la práctica, los alumnos la usarán solos.
¿Qué significa esto para tu planeación?
Las rutinas de pensamiento no requieren materiales especiales y encajan con el pensamiento crítico, uno de los ejes articuladores de la Nueva Escuela Mexicana. Un buen comienzo: elige "Veo, pienso, me pregunto" para la apertura de tu próximo proyecto y úsala durante un mes. Notarás que tus alumnos observan con más cuidado y hacen mejores preguntas.
Fuentes
¿Te fue útil este artículo? Compártelo: