Las 4 metodologías de la NEM: cuál usar en cada campo formativo
Proyectos comunitarios, indagación STEAM, aprendizaje basado en problemas y aprendizaje servicio: qué propone la SEP para cada campo formativo y cómo aprovecharlo en tu planeación.
Si ya trabajas con los libros de proyectos de la Nueva Escuela Mexicana, seguramente notaste que no todos los proyectos siguen los mismos pasos. No es casualidad: la SEP propone cuatro metodologías sociocríticas, una asociada a cada campo formativo. Conocerlas te ayuda a planear con más claridad y a entender por qué un proyecto de Lenguajes se organiza distinto a uno de Saberes y Pensamiento Científico.
Cuatro metodologías, cuatro campos formativos
El documento de la SEP Sugerencias metodológicas para el desarrollo de los proyectos educativos (Consejo Técnico Escolar, ciclo 2022-2023) describe estas metodologías, y los materiales de formación del SNTE las relacionan así:
- Lenguajes: Aprendizaje Basado en Proyectos Comunitarios.
- Saberes y Pensamiento Científico: Aprendizaje Basado en Indagación, con enfoque STEAM.
- Ética, Naturaleza y Sociedades: Aprendizaje Basado en Problemas (ABP).
- De lo Humano y lo Comunitario: Aprendizaje Servicio (AS).
Las cuatro comparten una idea: partir de una situación real de la comunidad y que los alumnos hagan algo con lo que aprenden.
1. Proyectos comunitarios (Lenguajes)
Se organiza en tres fases y 11 momentos:
- Planeación: se identifica un problema real, se recuperan conocimientos previos y se negocia con el grupo qué productos se harán y en qué tiempos.
- Acción: se explora el problema, se elaboran las producciones y se revisan avances y dificultades.
- Intervención: se comparten borradores, se reciben comentarios, se presenta el producto final a la comunidad y se da seguimiento.
Encaja muy bien con textos, carteles, programas de radio escolar o cualquier producto que se comparta con otros.
2. Indagación con enfoque STEAM (Saberes y Pensamiento Científico)
Parte de cómo trabaja la ciencia: hacer preguntas y responderlas con evidencia. Sigue cinco fases:
- Introducción al tema y uso de conocimientos previos.
- Diseño de la investigación: qué se hará con cada pregunta, quién, cómo y con qué.
- Organizar y analizar los datos para responder las preguntas.
- Presentar resultados y proponer acciones.
- Metacognición: reflexionar sobre lo que funcionó y lo que no.
La SEP pide que los problemas de indagación estén vinculados con la comunidad, no solo con el libro.
3. Aprendizaje Basado en Problemas (Ética, Naturaleza y Sociedades)
Aquí el centro es un problema que se analiza desde varias miradas. Sus momentos tienen nombres muy prácticos: Presentemos (reflexión inicial), Recolectemos (saberes previos), Formulemos el problema, Organicemos la experiencia (ruta de trabajo, fuentes y responsables), Vivamos la experiencia (indagación documental o vivencial) y Resultados y análisis.
Funciona bien para temas como el cuidado del agua, la convivencia o la historia local, donde no hay una sola respuesta correcta.
4. Aprendizaje Servicio (De lo Humano y lo Comunitario)
Une lo que se aprende en clase con un servicio real a la comunidad. Tiene cinco etapas: punto de partida, lo que sé y lo que quiero saber, organicemos las actividades, creatividad en marcha, y compartimos y evaluamos lo aprendido.
Su sello es involucrar a familias y aliados de la comunidad desde el inicio, para que todos se vuelvan protagonistas del aprendizaje y del servicio.
¿Qué significa esto para tu planeación?
La propia SEP aclara que estas metodologías no son un recetario: son una posibilidad de acercamiento que respeta la autonomía profesional del docente. Algunas ideas para aprovecharlas:
- Al planear un proyecto, identifica primero el campo formativo y revisa qué fases propone su metodología.
- No necesitas cubrir cada momento con la misma profundidad; ajusta según el tiempo y tu grupo.
- Si un proyecto integra varios campos, toma la metodología del campo principal y suma actividades de los otros.
- Usa la fase de cierre (difusión, resultados o metacognición) para recoger evidencias de evaluación formativa.
Conocer la lógica de cada metodología hace que los libros de proyectos dejen de verse como una lista de actividades y se conviertan en una ruta que puedes adaptar a tu comunidad.
Fuentes
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