Los 10 principios de Rosenshine: lo que hacen distinto los maestros más efectivos
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Los 10 principios de Rosenshine: lo que hacen distinto los maestros más efectivos

Barak Rosenshine reunió décadas de investigación en diez principios de instrucción: repasar al inicio, enseñar en pasos pequeños, preguntar a todos, modelar y buscar un 80 % de aciertos. Te explicamos cada uno y cómo empezar a aplicarlos.

¿Qué hacen distinto los maestros cuyos alumnos aprenden más? Barak Rosenshine, profesor emérito de psicología educativa en la Universidad de Illinois y exmaestro de historia en escuelas públicas de Chicago, pasó décadas buscando esa respuesta. En 2010 resumió lo que encontró en diez principios de instrucción, publicados por la Academia Internacional de Educación y la UNESCO, y en 2012 en la revista American Educator. Hoy son una de las referencias más citadas sobre enseñanza efectiva.

¿De dónde salen estos principios?

Rosenshine reunió tres líneas de investigación muy distintas:

  • Ciencia cognitiva: cómo el cerebro adquiere y usa información, y cómo superar los límites de la memoria de trabajo.
  • Observación de maestros muy efectivos: estudios que grabaron y codificaron lo que hacían en clase los docentes cuyos grupos más avanzaban, y lo compararon con los menos efectivos.
  • Apoyos cognitivos: investigación sobre pensar en voz alta, andamiajes y modelos para enseñar tareas complejas.

Lo interesante es que las tres fuentes coinciden. Como dice el autor, se complementan entre sí, y eso da confianza en sus conclusiones.

Los 10 principios

  1. Empieza con un repaso breve de lo aprendido antes. Los maestros más efectivos dedicaban de cinco a ocho minutos al inicio a repasar vocabulario, conceptos o procedimientos, y la tarea.
  2. Presenta material nuevo en pasos pequeños, con práctica después de cada paso. La memoria de trabajo es pequeña; demasiada información de golpe la satura.
  3. Haz muchas preguntas y revisa las respuestas de todos. No solo de quien levanta la mano.
  4. Da modelos. Piensa en voz alta mientras resuelves un problema y usa ejemplos resueltos paso a paso.
  5. Guía la práctica. Antes de dejarlos solos, practiquen juntos con tu acompañamiento.
  6. Verifica la comprensión. Pide que expliquen con sus palabras o resuman lo aprendido.
  7. Busca una tasa de aciertos alta.
  8. Ofrece andamiajes para las tareas difíciles y retíralos poco a poco.
  9. Pide práctica independiente y supervísala. Se necesita mucha práctica para que una habilidad se vuelva automática.
  10. Haz repasos semanales y mensuales.

Tres datos que vale la pena recordar

El tiempo de explicación sí importa

En un estudio de matemáticas, los maestros más efectivos dedicaban alrededor de 23 minutos de una clase de 40 a explicar, demostrar, preguntar y resolver ejemplos. Los menos efectivos dedicaban solo 11 minutos, repartían hojas de ejercicios y luego iban de lugar en lugar volviendo a explicar lo mismo.

El 80 % de aciertos

En un estudio de cuarto grado de matemáticas, en los grupos de los maestros más exitosos el 82 % de las respuestas de los alumnos eran correctas, contra 73 % en los grupos de los menos exitosos. Según Rosenshine, la tasa óptima parece rondar el 80 %: muestra que los alumnos están aprendiendo y, a la vez, que tienen un reto.

Lo práctico, después de lo básico

Muchos de estos maestros también hacían actividades vivenciales y prácticas, pero siempre después de que los alumnos dominaban el material básico, no antes. Esto es útil para la NEM: los proyectos funcionan mejor cuando los alumnos llegan con el conocimiento de base que necesitan.

Ideas para que todos respondan

Para el principio de hacer muchas preguntas, Rosenshine recoge estrategias que usaban los maestros observados para que participe todo el grupo:

  • Decirle la respuesta a un compañero.
  • Resumir la idea principal en una o dos oraciones y compartirla con quien está al lado.
  • Escribir la respuesta en una tarjeta y levantarla.
  • Levantar la mano si están de acuerdo con la respuesta de otro.
  • Responder en coro, todos al mismo tiempo y con una señal, para que no contesten solo los más rápidos.

Cómo usarlos sin cambiar todo

No hace falta aplicar los diez a la vez. Una forma sencilla de empezar es elegir uno por semana. Por ejemplo, esta semana abre cada clase con cinco minutos de repaso; la siguiente, después de explicar, resuelve un ejemplo en voz alta antes de dejar ejercicios. Notarás que vas pasando menos tiempo repitiendo explicaciones de lugar en lugar.

Fuentes

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